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Reseña sobre El Triángulo por Milagros De La Horra

En El triángulo los cuerpos no permiten que lo amoroso tenga lugar. Esperando ser acariciados, excitados o violentados, desnudos o travestidos, aparecen latentes en cada página. No hay límites que nos dejen encasillarlos: el deseo sexual se mezcla con el deseo de muerte, heterosexualidad, bisexualidad, homosexualidad son etiquetas vacías para estos personajes que se mueven movidos por un pasado que vuelve corporizado en Ayala. Es la carne de Ayala la que les irá revelando esos episodios abiertos y ocultos de sus vidas, y los tiente a abandonar un presente que ya perdió toda gracia.
La narración ocurre en la Rosario actual, pero sin sucederse un recorrido por los lugares icónicos de la ciudad. En cambio sí ubica la narración en el presente con el magnífico recurso de narrar un capítulo en mensajes de Whatsapp. Mensajes que no llegan, mensajes que son vistos pero no respondidos, desencuentros son otros guiños a nuestra cotidianidad como lectores.
Así, la novela nos irá guiando a través de estos personajes, envolviéndonos en humo de cigarrillos, alcohol y cuerpos que gozan y sufren de una vida predecible. Será el encuentro con Ayala el que sacuda la rutina de una pareja ya destruida, el que logrará que por sus grietas aflore un pasado que vuelve para llevarse todo.

Milagros De La Horra

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